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Revista Rolling Stone
En el segundo día del evento, Depeche Mode cumplió con las expectativas

La ansiedad que tenía el público antes del inicio del show de Depeche Mode fue in crescendo hasta que el trío británico salió a escena. Desde ahí, con un sonido potente y nítido, que ignoró cualquier recomendación de prudencia por parte de los vecinos del Club Ciudad, las emociones las manejaron Dave Gahan, Martin Gore y Andy Fletcher. "Wrong" -segundo tema del setlist- puede servir de ejemplo: en el comienzo de cada estrofa, en la voz de Gahan se sintió la desesperación que imprimieron en el primer single de su nuevo disco, Sounds Of The Universe . Así fue en gran parte del recital en el que como titiriteros movieron los hilos de las masas -30 mil personas- que los adoraron a lo largo de dos horas. Incentivaron el baile cuando sonó "It's No Good" con Gahan moviendo la colita (sin rastros de sus problemas de salud) y crearon climas melancólicos cuando Gore (el relojito del grupo, el que maneja todo desde sus cuerdas) estuvo solo en el escenario inmenso para "Jezebel" y "Home". Y Fletcher se comportó como el peronista del trío cuando agitó los brazos como el clásico saludo del general. Los ortodoxos y los disidentes, contentos.

El final, como no podía ser de otra manera, fue a toda máquina. El dramatismo de "I Feel You", "Enjoy The Silence" y una zapada final cuasi industrial, "Never Let Me Down Again" y "Behind The Wheel" con el caudal de voz incalculable de Dave Gahan y la irresistible "Personal Jesus": una vuelta completa por el universo de Depeche Mode.


FUENTE: Revista Rolling Stone